"Sé por que y por que no, y también sé por qué seguirá siendo, tú también lo sabes y es por eso que tus ojos brillan al hablarnos y al besarnos, y lloran al discutir y rabear. Es por eso también que nunca dejará de ser. Te amo."
Nos detuvimos, nos miramos y las palabras no hicieron falta. Fuimos uno. Nos complementamos.